Soledad Rithner / El jardín infinito




Veía poco a mis padres, trabajaban mucho para mantenernos. Yo los extrañaba, pero había aprendido a estar sola, a pesar de lo miedosa que era. Mi gran temor eran  las apariciones y los fantasmas. Esas cosas de las que tanto hablaba mi padre. Nunca ví nada así, pero igual sentía que  algo me acechaba. Tenía mucho miedo de que el diablo viniera a buscarme, tan mal me portaba yo…
   Cuando sola en la noche en mi casa, miraba en la ventana que daba al jardín infinito que teníamos, sentía que Él venía desde esa oscuridad. No sabía si sería rojo o verde como en las reproducciones que miraba en los libros, o quizás una sombra larga y envolvente en una llama dolorosa, pero estaba segura de que vendría a llevarme. 
   A los 18 años pinté su retrato. Y ahí fue cuando todos se asustaron de mí ¿qué cosas tenía en la cabeza? Ya no era la nena miedosa de antes, ahora era la que pintaba al diablo una y otra vez. Hasta mi padre, que escribía sin parar de estas cosas, se asustó de mí. Pensaron no sólo que estaba loca, sino quizás también poseída. Una seguidilla de curanderos y sanadores empezaron a desfilar por mi casa. Mis dibujos y pinturas eran diabólicos, fantasmales. Todos estaban asustados y mis padres buscaban desesperados la forma de salvarme del mal.
   Yo ya era grande, pero seguía siendo miedosa aunque nadie me creyera. Sufría mucho y el llanto brotaba cada dos por tres. Pintaba cosas que daban miedo, pero la que más miedo tenía era yo. Lo que me aterraba de la casa familiar no era sólo el jardín por la noche, sino el galpón del fondo. Y justamente por eso cuando lloraba se me encerraba allí. Para que aprendiera a controlarme decían mi mamá y mi hermano mayor.



El jardín infinito
Soledad Rihtner






Soledad Rithner nació en la ciudad de General Roca, Río Negro, Patagonia, en 1976.

Cursó la carrera de Bellas Artes en la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano, en el barrio de Barracas.
Asistió a diversos talleres y seminarios. Realizó clínica de obra con el maestro José Marchi.
Ha sido parte de numerosas muestras colectivas en espacios de arte.

Ha incursionado en la fotografía, la literatura y en la intervención de objetos, dejando que una disciplina invada a la otra, en toda su obra.
Escribe poemas y relatos.
Participa desde sus inicios, del taller literario Coleccionistas de Palabras.
Es colaboradora permanente de El esfuerzo Conjugado, Revista de Arte y Literatura.





Infinito / Soledad Rithner
                                               Técnica mixta sobrel papel, 2018.

                                 

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