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Ana Romano /Hilvanados remolinos

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Apenas


Propensos a plegarse
apenas hilvanados
esos remolinos

te alejan.



***


Aun así



Soy mecida en el friso de este infierno

Aun así
araño sombras

Resucito ante el veneno.



***


Herencia


Ansía la decoloración
el cincelamiento de los colores
que en su peregrinaje

hereda








Ana Romano nació el 1 de febrero de 1944 en la capital de la provinciade Córdoba, la Argentina, y reside desde la infancia en la ciudad de Buenos Aires. Además de obtener varios premios y menciones e integrar antologías, desde hace seis años se difunde su quehacer tanto en revistas de soporte papel como electrónicas y en numerosos blogs.
Poemas suyos han sido traducidos al portugués, italiano, francés,húngaro y catalán. Es profesora de Francés. Tradujo a dicho idioma el volumen “Breve Anthologie” de Luis Raúl Calvo (Ediciones L’Harmattan, París, Francia, 2012), el poemario “Behering y Otros Poemas” deLuis Benitez y textos del libro “Tomavistas” de Rolando Revagliatti (difundidos en la Red). Poemarios publicados: “De los insol…

Karina Cartaginese / Un rayo hacia la tierra

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La manera de acercarse buey deviene solo sin más  que un ojo deletreando sin memoria  instantáneo demorar.





Usina



Convocar a una hélice 
para perderse en las corrientes del sí 
y encontrar lo que está
viniendo en un sistema solar creado para la ocasión 
los vientos soplan a favor de nuestras naves 
aunque la brújula en apariencia perdió sentido 
en lo arremolinado de no morar
hay una mezcla un elíxir 
para transfundirse en las venas y seguir
en los mapas donde hay geografías cóncavas  
todo se desgaja y abre selva 
en los mandalas eólicos de hoy 
se ventilan plumas de futuros vuelos
usando una vez más la densidad para fluir
en un ventilador de una tarde de verano 
rodando en la velocidad de una turbina
hacia todos los lugares que fabrican lugares.





Licor brillantino




Se durmió entre las flores, entregó al suelo retazos de su cuerpo, que cada tanto cambiaba de lugar. La humedad de las lluvias le emborrachaba los pulmones y las raíces. Se lamía el tiempo en el cuerpo. Loma felina se desperezaba y ronroneaba has…

Nicolás García Sáez

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ACTO PRIMERO
00:00 /1 am


Yo: Hola…
Álter Ego: (Silencio, no contesta.)
Súper Yo: (Silencio, no contesta.)

Transcurren diez segundos. Lo único que se escucha es la respiración, por ahora tranquila, del hombre sentado en el sillón.

Yo: ¡Hola! (Levantando un poco la voz, girando la cabeza hacia un lado y otro.)
Álter Ego: (Silencio, no contesta.)
Súper Yo: (Silencio, no contesta.)

Se hace otro silencio, pero esta vez de quince segundos. La respiración del hombre se acelera un poco. Piensa por enésima vez en su perro, viejo y enfermo, que se suicidó hace dos días, arrojándose desde el balcón de su vivienda, ubicada en un octavo piso.

Yo: ¡Hola! (Dice, esta vez casi con un grito, el personaje principal —y el único— que se puede contemplar en la escena.)
Álter Ego: (Silencio, no contesta.)
Súper Yo: (Silencio, no contesta.)

Se hace el tercer silencio, que dura veinte segundos. La respiración del personaje principal es un tanto agitada. De este modo vuelve a sentir su enorme soledad dentro d…

Agustín Espinosa / Renacido

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Entrevista al músico y compositor argentino Agustín Espinosa

Por Alejandra Pultrone


AP: Se suele decir que toda historia tiene un comienzo. ¿Qué podrías contarme de ese comienzo dentro de tu biografía musical, Agustín?

AE : La música apareció en la etapa de la escuela primaria, cuando tenía 10 años. La señorita de música tocaba el piano con pasión: recuerdo que cada vez que ella abría la tapa sentía una atracción especial en ese momento. Me decía a mí mismo "yo puedo hacer eso también". Jamás había hecho música, no sabía tocar instrumentos,nada de nada. Un 6 de enero, día de Reyes, me contaba mi viejo que no sabía que regalarme; daba vueltas por una feria en Tucumán y vio un robot grande con muchas luces. Estaba por comprarlo pero siguió caminando y vio un teclado de una octava donde las pilas salían más caras que el teclado. Y me lo compró.  Y así fueron los comienzos tocando el feliz cumpleaños, el himno…Los vecinos venían  escucharme ( risas).

AP: Es muy interesante tu relato f…

Elena Irurzun / Fabián

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Entré al vivero y saludé a Verónica con un beso en la mejilla. Era cajera desde hacía apenas un par de semanas. Una morocha sonriente con unas tetas enormes que amenazaban con escaparse de su escote y que apoyaba en mi brazo o mi espalda cuando tenía oportunidad. La piba era linda. Hasta pensé en invitarla a salir. Pero no me gustaba mezclar en el trabajo. Si después ella quería algo más serio era para quilombo. Porque conmigo nunca era en serio.
A mi propio historial de fracasos amorosos se había sumado hacía poco el divorcio escandaloso de mi hermano. Denuncias cruzadas de violencia, algunos días de cárcel y un juicio en el que perdió todo. Tuvo que volver a la casa de los viejos y solo podía ver a los chicos fin de semana por medio. Claro que antes había insinuado venir a vivir conmigo pero mi departamento era muy chico, y mi gato suficiente compañía.

—Fabián –dijo mi jefe– hay que llevarle un pedido a Sebastián a la quinta nueva, la de los Orlando en parque Leloir ¿La ubicas?
—Sí cla…

Hólmfrídur Gardarsdóttir / Cosmópolis, retratos de Nueva York

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Los cuadros dibujados por Fabián Soberón, en su libro Cosmópolis: Retratos de Nueva York (2017), confirman la cita expuesta al comienzo del libro que dice: “En Nueva York… los locos, los estrafalarios se mezclan sin problemas con la gente normal”, ya que revelan “snap-shots” de una visita a la ciudad, quizás, más cosmopolita del globo hoy en día. Observaciones cotidianas intercaladas con contemplaciones filosóficas, descripciones de eventos cotidianos mezcladas con análisis teórico de un entorno llamativo, seductor y amenazante a la vez, hace que la lectura del texto de Soberón se vuelva comparable a la experiencia del viajero revelada en la penúltima página y dice: “[M]is hijos han cambiado […]. Ellos no saben, en el fondo, que están en una Babel infernal. No pueden entender el sentido final del viaje o de la vida. Pero han crecido, mansos, tiernos, insomnes. […] Ellos han cambiado. Ahora son otros. Y el mundo sigue en su carrera laboriosa.” (p. 100). Los relatos de viaje de Soberón…

Guillermo Fernández / Polonio espía detrás del cortinado

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Hice todo lo posible para callar el sonido que me pegaba en la cabeza. Prefería el dolor antes que los martillazos de aquello que nunca me había atrevido a pensar. ¿Cómo se detenía, Elena, aquello que ya había comenzado? Ya me hablaba a mí misma. Creo que era una de las formas de parar con mi cabeza. Hablar sola, contestarme para no aturdirme con las posibilidades. Polo nunca podría llegar a dispararme. El espanto era mi sombra. Mi propia voz me generaba intranquilidad. Es terrible esperar a solas con la conciencia. Fui al living solo para comprobar que podía estar cerca del teléfono cuando sonara. Quería ruido para tapar mi voz. Puse la radio. Cualquier FM servía para romper con el murmullo que salía de mi boca. La prendí. Intenté prestar atención a la música. A la canción la seguía la voz de la mina que tenía adentro. Me verás volar ella me repetía. No podía distinguir quién era quién. Ese me verás caer que replicaba cada vez más fuerte. Subí el volumen de la radio para que ella no …