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Mostrando las entradas de abril, 2016

Elena Irurzun /Una en blanco y negro

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(cuento)



-¿Tenés  un cigarrillo? – me preguntó, parada descalza en el medio de la calle, desgreñada y con el camisón rosa raído largo hasta los tobillos, mi antigua heroína de películas en blanco y negro. Le convidé uno de los que compro para ella y le ofrecí fuego mientras la acompañaba hasta la vereda. Volví a casa recordando las tardes en que, desde la puerta de enfrente, la veía saltar el paredón un par de horas después de volver del colegio. Llevaba en la mano unos zapatos de tacón bajo y una pequeña cartera colgada del hombro. Se calzaba en la vereda y pintaba sus labios de rojo. Alisaba la falda rosa que usaba apenas por encima de la rodilla mientras me guiñaba un ojo y huía.  Regresaba siempre antes de cenar y los gritos del padre se escuchaban en toda la cuadra, antes del golpe y el portazo. No pasaban más de un par de días antes de que volviera a sonreírme, valiente y decidida, desde lo alto del muro. Una noche llegó una ambulancia y un coche negro un rato después. Al día siguie…

Alicia Gallegos /Simulacros

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 En enero de 1996 viajé a París. 
 Unos días antes de salir recibí una carta. La persona a la que iba a encontrar me decía que había conocido a alguien en la Polinesia y que se estaba yendo, así que apenas nos cruzaríamos un par de días.            
 Con la carta (que me llegó en mano a través de un familiar) me enviaba  un dije de oro, un delfín , el dije del fin.
 Podía haber suspendido el viaje, pero no lo hice.  Me embarqué en un recorrido de ésos que arma uno mismo. 

Algunas cosas tenía previstas como ir a visitar a un amigo poeta al sur de Francia y a una pintora a Burdeos, llegar hasta el santuario de Lourdes (sin más motivo que las  ganas de estar allí) y en París  a conocer algunos líderes de los movimientos LGTB .
Estuve en un par de hoteles donde a pesar de mi escaso manejo del idioma me atendieron muy bien.   La mayor parte del tiempo me dediqué a recorrer París por mi cuenta, viajando en el Metro pasaba todo el día de un lado a otro de la ciudad.
 Saqué muchas fotos. Algunas …

Valeria Iglesias / Australia

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(cuento)

Débora lava los platos. Pasa la esponja en forma circular, siguiendo el sentido de las agujas del reloj y se acuerda de cuando en el colegio la burlaban. Débora Dora. Devoradora. Dejá para los demás, Deborita. El recuerdo está asociado como una soldadura. Cada vez que lava, siempre que pasa la esponja por el plato, recuerda. No sabe por qué. Tampoco puede precisar cuál fue la primera vez que lavó los platos y pensó en esa época del colegio. Esta vez, Débora tiene muchos platos para lavar. Platos, vasos, tazas, cubiertos, cacerolas, asaderas. Esta semana no estuvo de ánimo, así que se le acumularon bastantes. Encima se le ocurrió hacer una torta. Ahora, además, tiene sobre la mesada y la cocina, bols, batidora, espátulas. Suficientes utensilios para fregar y así intentar descifrar el origen de la asociación. Pero lo único que logra asociar es el sentido horario y también, cuando desagota el agua que se le junta porque  algún fideo tapó el drenaje, se queda mirando el remolino qu…

H.A.Murena / La última cena

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La historia de los trabajos de Leonardo da Vinci es oscura. La  extremada reserva del maestro, el recelo que lo llevó incluso a escribir de derecha a izquierda, el aura de misterio que le conferían las estatuillas de ídolos bárbaros  de las que no se separaba, todo, en fin, hizo no sólo que muchos lo tuvieran por mago o impío, sino también que numerosas circunstancias de su vida y su obra permaneciesen ignoradas. Dentro de esta incertidumbre, nada más incierto que el caso de “La Ultima Cena” del Convento de Santa María delle Grazie, en Milán. Matteo Bandello manifiesta que tardó quince años en ejecutarla y que Ludovico el Moro se enfadaba por la lentitud de su protegé. Sin embargo, Luca Pacioli le da por concluida en 1497, o sea seis años después del establecimiento de Leonardo en Milán. Una versión de Vasari parece confirmar lo aseverado por Bandello. Narra que el maestro nunca satisfecho con los modelos que posaban para esta pintura, vagaba por las campiñas vecinas a la ciudad en busca…

Soledad Rithner / La fuerza de los soñadores

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Soledad Rithner
Nació en la ciudad de General Roca, Río Negro,  Patagonia, en 1976.  Cursó la carrera de Bellas Artes en la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano, en el barrio de Barracas.  Asistió a diversos talleres y seminarios. Actualmente realiza clínica de obra con el maestro José Marchi.  Ha sido parte de numerosas muestras colectivas en espacios de arte. Realizó libros de artista colaborando en comedores comunitarios y municipios. Con el material  allí reunido, participó en la realización de un libro único y resultado del trabajo de la comunidad: un registro de la creativa experiencia y fuente de inspiración para otros. Ha incursionado en la fotografía, la literatura y en la intervención de objetos, dejando que una disciplina invada a la otra, en toda su obra. El dibujo, la pintura y al arte textil son los ejes primordiales de toda su actividad creativa.


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José Buhardilla /Cuadros a trasluz

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A y B eran amigos

A y B eran amigos y eran aficionados al fútbol y a la pesca. Ambos eran amigos de C, que compartía con ellos su afición futbolera pero odiaba la pesca. C era amigo de D, un señor intratable que  había creado el PAR (Partido Antipesca Revolucionario). Debido a la incapacidad del software de Facebook para crear un mundo perfecto, terminaron todos peleados. 



Demasiado dulce es la vida


Eran las 7 de la mañana y del techo de chapa del galpón pendían estalactitas. En minutos la condensación iba a provocar una lluvia fría sobre el frío piso de cemento y sobre los fríos hierros de las máquinas. Aquellas mañanas de invierno dolían hasta los huesos. Lo peor  era sacarse los guantes para poder agarrar las herramientas, parecía que los dedos iban a quebrarse. En breve, los motores debían tronar de ruido, superando ampliamente los decibeles permitidos por la Ley de Higiene y Seguridad en el Trabajo. Algunos vidrios rotos permitían que los chifletes del viento sur provenientes del oc…