Elena Irurzun /Una en blanco y negro



(cuento)
                                                                                           
                                                                                   




-          ¿Tenés  un cigarrillo? – me preguntó, parada descalza en el medio de la calle, desgreñada y con el camisón rosa raído largo hasta los tobillos, mi antigua heroína de películas en blanco y negro. Le convidé uno de los que compro para ella y le ofrecí fuego mientras la acompañaba hasta la vereda.
Volví a casa recordando las tardes en que, desde la puerta de enfrente, la veía saltar el paredón un par de horas después de volver del colegio. Llevaba en la mano unos zapatos de tacón bajo y una pequeña cartera colgada del hombro. Se calzaba en la vereda y pintaba sus labios de rojo. Alisaba la falda rosa que usaba apenas por encima de la rodilla mientras me guiñaba un ojo y huía.
 Regresaba siempre antes de cenar y los gritos del padre se escuchaban en toda la cuadra, antes del golpe y el portazo. No pasaban más de un par de días antes de que volviera a sonreírme, valiente y decidida, desde lo alto del muro.
Una noche llegó una ambulancia y un coche negro un rato después. Al día siguiente vino mucha gente, toda vestida de negro. Ella llevaba un chal del mismo color; y su falda rosa.
Y a la semana se volvió a escapar casi todas las tardes, hasta aquella en la que llegó de la mano de un tipo, y me sonrió guiñándome el ojo cuando entraba por la puerta principal. El casamiento se hizo en la casa con muy pocos invitados y unos meses después nació el bebé. Al poco tiempo empezó a fumar, parada en la puerta.
Pasaron los años, tuvo más hijos y volvieron los gritos y los golpes, pero ya no la vi saltar el paredón. Ojerosa, pálida y llena de moretones que no se molestaba en maquillar, me pedía un cigarrillo, que yo nunca tenía, cada vez que me cruzaba por ahí, yendo o viniendo del colegio primero y del trabajo después.
Aquella tarde se escuchó un disparo, volvió el auto negro y también la policía. Me sonrió de nuevo cuando la subieron, esposada, al patrullero. Los chicos crecieron cuidados por su madre y se fueron de la casa cuando ella falleció.

En todos esos años algunos se fueron del barrio pero yo me quedé en la casa de enfrente. Cada vez que pasaba por su puerta me imaginaba que alguien podría haber hecho una película con su vida. Una en blanco y negro. Cuando salió de la cárcel regresó. Desde entonces vive sola. A veces la visita algún médico. 
No sé si todavía me reconoce porque nunca más me sonrió ni se volvió a escapar.



                              


Foto: " Así" / Jazmín Mourelle



Elena Irurzun nació en Buenos Aires, en la primavera de 1968.
Médica generalista de animales, escribe cuando las horas son largas y las noches se encienden.
Narradora destacada del género fan fiction, ha publicado numerosos fics de su autoría bajo seudónimo.



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